Casi siempre hay muros que se interponen

Casi siempre hay muros que se interponen

Y cuando esos muros aparecen, abandonar siempre es una opción.  De hecho, la más fácil.  Es a la que más rápido acudimos.  Resistir o esperar a ver si el obstáculo se detiene (o por lo menos ver si lo podemos entender), no es lo usual y más cuando pensamos que ya no damos para más.  Que ya no se puede seguir.   Que ya no hay fuerzas y estamos agotados.

Cuando el fracaso llega, pudiéramos sentir que caemos en lo profundo.

Es más fácil perder la paciencia, desesperarse y aceptar la derrota.  Hundirnos.  Dejar lo que queríamos lograr y simplemente perdernos en la tristeza, el fracaso, la depresión, la frustración.  A veces, volver a empezar es difícil porque precisamente el tiempo está entre esas cosas que sentimos se han perdido.   Y si también se va la salud (física o mental) el golpe es mayor.

Por eso, en órden de prioridad ante una derrota hay que revisar primero la salud física y mental y si se cree en una fuerza superior, la espiritual.

 

Si ya hay daños físicos por lo menos hay que defender la salud mental pues al final es la que ayuda a esclarecer para adaptarse a las nuevas circunstancias.  La mente define todo y parece que sí es cierto, pero cuidado con imaginar soluciones sin bases reales.

 

Aquellos que hablan de “simplemente desearlo” y de que con buena actitud las cosas se logran, están haciendo más daño que bien.  Los deseos mágicos no son frecuentes y aunque es importante visualizar el éxito, para lograrlo hay que recorrer un trecho y pagar el precio.  Trabajar.  Caer.  Volver a levantarse.  Y si se cae de nuevo, volver a levantarse.

Hay un refrán chino que dice “Si te caes siete veces, levántate ocho”.

Entonces, si las cosas se ponen de gris a negro, sin soluciones aparentes, hay que recordarlo:  Las cosas no ocurren por generación espontánea.  Más bien toman su tiempo.  No abandones, persevera.  Nunca está de más buscar ayuda.   Muchas veces alguien desde afuera nos puede ayudar a darnos cuenta que ese muro tan impenetrable realmente estaba hecho de sal.

 

 

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