¿Existe una fórmula?

¿Existe una fórmula?

No, no existe una fórmula.  Pero sí hay varias respuestas.  A continuación algunas de ellas las cuales combinadas pueden darnos una buena idea de cómo lograr hacer bien las cosas, no sólo en el trabajo sino en la vida en general.

Actitud.   Buena actitud.  Esto es primordial!  Si no hay buena disposición para realizar un trabajo es muy probable que los resultados no sean los mejores.   La motivación, el entusiasmo define el camino.

La información es una pieza clave. Buena actitud pero no tener idea de cómo se hacen las cosas, no funciona.

Conocimiento.  No hay que tener toda la información pero sí hay hay que saber hacer el trabajo y dependiendo de la complejidad observar qué tiene de nuevo y cuáles alternativas hay para solucionarlo.  Por más rutinaria que parezca una labor siempre hay un detalle que la diferencia de otra parecida hecha en otra ocasión.   No demos todo por sentado.

Consciencia.   Saber por qué estamos haciendo lo que estamos haciendo, qué lograremos cuando termine, define mejor el camino para lograr el objetivo.  A esto agrégale dedicación, concentración.

Aaah las distracciones! Empezando por ese celular y terminando por el “arte de perder tiempo” que muchos tenemos. ¡Enfoquémonos!

Organización.   El desorden trae desorden.  A veces el caos es bueno, sólo en contadas ocasiones… pero de eso hablaremos después.  Retornando al tema, hay que definir qué se necesita para que todo salga bien, cuáles son los obstáculos, cómo se pueden superar y por supuesto, estar claros de que generalmente no todo está dispuesto como quisiéramos por lo que hay que hacer un buen plan.

Comunicación.  Informar a las personas adecuadas qué estamos haciendo puede ayudar a que otro punto de vista mejore el trabajo.  Pedir colaboración a gente que entendemos pueden aportarnos enriquece y amplía las opciones al considerar la experiencia de otros.  Importante: “Comunicar” no quiere decir que constantemente estemos buscando la opinión de otros o informando cada paso que damos.

Interactuar con colegas mejora las experiencias. Aunque, no todo se comparte (la discreción es importante), nunca está de más consultar.

Seguimiento.  La postergación es uno de los grandes obstáculos que evitan hacer bien las cosas, esto unido a la falta de seguimiento o continuidad, debilita un trabajo.  Hay que ser persistente y decidido.

Hacer bien las cosas tiene mucho de aprendizaje, de práctica, de visualización… de desear que realmente salga bien… ah, y un último detalle, muy importante:

Paciencia.  Las cosas no ocurren de la noche a la mañana.  Los golpes de suerte, los atajos, los resultados inmediatos no son los usuales.  Hay que pensar en el paso a paso, en el método… si encuentras una forma efectiva de agilizar las cosas, perfecto, pero las cosas bien hechas generalmente toman su tiempo.

 

 

 

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