
A lo largo de nuestra existencia acumulamos miles de recuerdos, decisiones y experiencias. Sin embargo, si despojamos la vida de lo superficial y la reducimos a su esencia más pura, la trayectoria de cualquier ser humano se define por tres instantes que marcan un antes y un después, y determinan el verdadero significado de nuestro paso por el mundo.

1. El momento en el que naces (La oportunidad). Llegar al mundo es recibir el lienzo en blanco; es el instante en el que se nos otorga el regalo del tiempo y la oportunidad de existir. En este punto no tenemos control sobre las circunstancias, el entorno o el punto de partida, pero se enciende la chispa que hace posible todo lo demás. Es el inicio del viaje.

2. El momento en el que descubres para qué (El propósito). Muchos años después del nacimiento físico, ocurre el verdadero nacimiento mental y espiritual. Es el día en que dejas de caminar por inercia y respondes, consciente o no, a la gran pregunta: ¿cuál es mi propósito? Ese momento clave llega cuando descubres tu pasión, aquello que le da sentido a tus esfuerzos, o cuando decides poner tus talentos al servicio de una causa o de los demás. Quien encuentra su «para qué», encuentra una brújula indestructible para el resto de sus días.

3. Cuando decides ser fiel a ti mismo (La trascendencia). No es un evento fortuito, sino una decisión consciente. Llega cuando dejamos atrás las expectativas ajenas, los miedos al qué dirán y los moldes impuestos por la sociedad para empezar a vivir bajo tus propios términos y valores. Es el instante en el que asumes la responsabilidad total de tu felicidad y decides construir un legado basado en la autenticidad.
Hay otro gran momento que también vivimos todos. Seguro ya dedujiste cual: Sí, la muerte. El paso a otro mundo… o no. Hay quienes entienden que es el término natural de este paréntesis, como diría Mario Benedetti, y otros sienten que después de esto pasamos a otro nivel de consciencia y existencia basado en las experiencias y decisiones que tomamos en esto que llamamos “vida”.